El informe oficial del INDEC correspondiente al segundo trimestre expone un fenómeno estructural en el que la falta de empleo formal, el incremento acelerado del cuentapropismo desprotegido y la presión sobre el mercado del trabajo configuran una coyuntura crítica. Con el Gran Rosario encabezando los indicadores con un 11,5% de desocupación, la masa trabajadora recurre a la informalidad como mecanismo de supervivencia familiar en medio de un esquema económico desafiante.
Por AFEN
El panorama laboral en la República Argentina atraviesa una fase de profunda reconfiguración estructural. Las cifras oficiales divulgadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en su informe de Mercado de Trabajo correspondiente al segundo trimestre reflejan un escenario donde las tensiones no solo se expresan en el porcentaje directo de desocupación —que escaló al 7,9% dentro de los 31 aglomerados urbanos que contempla la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)—, sino principalmente en las transformaciones cualitativas del empleo disponible.
Detrás del dato cuantitativo, que ubica en 1,164 millones a las personas activamente desocupadas en las zonas urbanas censadas, se esconde una dinámica caracterizada por la pérdida progresiva de peso del trabajo asalariado formal, una expansión sostenida de la precariedad bajo la modalidad del cuentapropismo desprotegido y un impacto sustancialmente desigual que golpea con mayor saña a las economías regionales e industriales del interior del país, teniendo a la provincia de Santa Fe como epicentro simbólico y estadístico de esta marejada.
1. Los números macro del INDEC: entre la estabilidad aparente y la rotura de la red de contención formal
Al analizar el balance general presentado por el organismo oficial de estadística, la Tasa de Actividad se situó en un 48,9%, en tanto que la Tasa de Empleo registró un 45,0%. Traducido a absolutos en la población relevada, la Población Económicamente Activa (PEA) alcanza a 14,733 millones de personas, de las cuales 13,569 millones cuentan con algún tipo de ocupación y 1,164 millones se encuentran sin empleo.
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│ MERCADO LABORAL ARGENTINO - INDEC │
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│ Población Económicamente Activa │ 14.733.000 personas (Tasa de Actividad) │
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│ Ocupados totales │ 13.569.000 personas (Tasa de Empleo) │
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│ Desocupados abiertos │ 1.164.000 personas (Tasa Desempleo 7,9%)│
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│ Presión sobre el Mercado Laboral │ 30,8% de la PEA (Afecta a 4,5M pers.) │
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Si se efectúa una comparación interanual frente al mismo trimestre de la medición previa, se percibe la incorporación de unas 338 mil personas al mercado de trabajo. Este ingreso se tradujo en la creación neta de unos 265 mil puestos de trabajo (absolutos), pero absorbió de manera defectuosa la nueva demanda, derivando en unos 73 mil desocupados adicionales.
Si bien las variaciones de la desocupación en el plano nacional muestran una aparente meseta estadística —moviéndose apenas 0,1 puntos porcentuales en la comparación intertrimestral y 0,3 puntos respecto del mismo período del año previo—, la lectura pormenorizada revela variaciones que el propio INDEC definió como «estadísticamente significativas»: la tasa de informalidad laboral avanzó de manera determinante, mientras que la subocupación y el desempleo abierto exhibieron picos marcados en las zonas alejadas de la Capital Federal y el primer cordón bonaerense.
2. La marea de la precarización: el auge del cuentapropismo y la informalidad
El eje central del debate en torno a la evolución del empleo bajo las políticas del Poder Ejecutivo recae en la calidad de los puestos que se crean o destruyen. Los números oficiales confirman un traspaso sistemático de asalariados con derechos laborales consolidados hacia el universo del trabajo informal y las tareas por cuenta propia.
| Indicador de Empleo | 2° Trimestre anterior | 2° Trimestre actual | Variación / Tendencia |
| Trabajadores Informales (Absoluto) | 5,753 millones | 6,101 millones | +348.000 personas |
| Tasa de Informalidad sobre Ocupados | 43,2% | 45,0% | +1,8 p.p. |
| Proporción de Asalariados Totales | 72,4% | 70,5% | -1,9 p.p. |
| Trabajadores por Cuenta Propia | 23,7% | 25,5% | +1,8 p.p. |
| Informalidad en Cuentapropistas | 62,4% | 65,8% | +3,4 p.p. |
Evolución de la Desocupación en el Gran Rosario (Muestra reciente):
[Fin de período previo] ──> 6,5%
[Trimestre anterior] ──> 8,2%
[Medición actual] ──> 11,5% ──► ¡Máximo nacional!
El Gran Santa Fe: réplica del shock en la capital provincial
El aglomerado de la capital santafesina replicó la tendencia al alza:
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Tasa de Desocupación: Aumentó de 6,5% a 8,6% en el cotejo intertrimestral.
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Dinámica de ocupados y desocupados: La PEA creció de 246 mil a 250 mil personas. Mientras que los ocupados retrocedieron levemente de 230 mil a 229 mil, el número total de personas sin trabajo pasó de 16 mil a unas 21 mil personas.
Este incremento retrotrae los avances registrados a finales de períodos anteriores, cuando el Gran Rosario ostentaba un 6,5% y el Gran Santa Fe un 4,8%. La parálisis o caída de la actividad en sectores manufactureros, el enfriamiento en la industria de la construcción y el impacto de los menores niveles de consumo en el comercio minorista explican en gran medida la severidad de las cifras en ambos centros urbanos.
5. Perspectivas analíticas: ¿un cambio de paradigma o un deterioro prolongado?
Los datos analizados invitan a reflexionar sobre la sustentabilidad social del plan macroeconómico en curso. El fenómeno por el cual la inflación o los precios muestran desaceleración en ciertos rubros no está encontrando una respuesta simétrica en la actividad económica real.
El mercado laboral funciona como un espejo tardío pero exacto de la producción: ante la caída de las ventas en los comercios y la pérdida de dinamismo en la obra pública y privada, las micro, pequeñas y medianas empresas optan en primera instancia por frenar contrataciones, desvincular personal contratado o reducir turnos. Las personas afectadas, imposibilitadas de permanecer inactivas en un contexto de altos costos fijos de vida, se vuelcan al comercio informal, a la prestación de servicios independientes de baja remuneración o al trabajo de plataformas.
El gran interrogante para las próximas mediciones estriba en verificar si las mayores tasas de participación laboral lograrán ser absorbidas por una eventual reactivación del empleo asalariado formal o si, por el contrario, la Argentina consolidará un modelo de mercado fragmentado en dos velocidades: un sector formal reducido pero productivo, y una inmensa masa periférica atrapada en la precariedad, la falta de cobertura de salud y la incertidumbre de los ingresos diarios. Hasta el momento, el informe oficial del INDEC inclina la balanza de forma preocupante hacia el segundo escenario.
Como se desprende de la tabla, en los últimos doce meses la población con empleo en situación de informalidad trepó desde 5,753 millones de personas a 6,101 millones. Esto implica que se sumaron 348 mil personas a la economía no registrada o precarizada, un volumen sustancialmente superior al total nulo de 265 mil personas que lograron insertarse como ocupadas. En términos prácticos: el mercado destruyó trabajo formal de calidad e intentó absorber ese excedente mediante mecanismos informales o changas.
Al ampliar la perspectiva de análisis a una escala de dos años de seguimiento, la deformación estructural de la fuerza laboral queda expuesta con mayor dramatismo. Entre el segundo trimestre de una medición comparable anterior y la actual, el empleo global aumentó en aproximadamente 271 mil puestos; sin embargo, el empleo informal creció en 574 mil personas. La conclusión estadística es inapelable: la red laboral argentina no expandió su capacidad productiva formal, sino que expulsó trabajadores del circuito registrado y promovió la auto-adscripción laboral no regulada para amortiguar el impacto del deterioro generalizado de los ingresos.
Este fenómeno polemiza abiertamente con las narrativas oficiales vertidas por áreas ejecutivas del gabinete, como el Ministerio de Desregulación a cargo de Federico Sturzenegger, desde donde se ha sostenido la creación masiva de posiciones laborales bajo argumentos orientados al avance del monotributo y figuras de trabajo flexible. La Encuesta Permanente de Hogares desmorona la equiparación entre flexibilidad y empleo genuino, demostrando que la mayor parte de esas posiciones emergentes corresponden a cuentapropistas sin aportes ni cobertura de salud o prestaciones sociales básicas.
3. La presión sobre la fuerza laboral: casi un tercio del país busca trabajar más
Un elemento clave para diagnosticar la salud de la macroeconomía laboral reside en el índice global de Presión sobre el Mercado de Trabajo. Esta métrica unifica a tres grupos de personas que ejercen tensión continua sobre la oferta de empleos:
Desocupados Abiertos (7,9%): Personas que no tienen empleo, están disponibles para trabajar y buscaron activamente una ocupación en el período de referencia.
Ocupados Demandantes de otro Empleo (16,9%): Trabajadores que, a pesar de contar con una ocupación, buscan activamente otro puesto para reemplazar o complementar el actual debido a la insuficiencia de los ingresos.
Ocupados No Demandantes pero Disponibles (6,0%): Personas que trabajan jornadas reducidas no por elección e imponen su disponibilidad inmediata para extender su carga horaria.
Sumados estos tres vectores, la presión laboral global ascendió al 30,8% de la Población Económicamente Activa. Este indicador contrasta fuertemente con el 29,6% anotado en el primer trimestre. Que casi un tercio de la masa activa laboral necesite conseguir trabajo o sumar horas extra para cubrir la canasta básica familiar constituye una evidencia irrefutable del desfasaje crónico existente entre la aceleración de los costos de vida, las tarifas y el nivel real de los salarios.
4. El impacto en el interior y el drama laboral en la Región Pampeana: Santa Fe y Rosario como alarmas encendidas
El promedio nacional suele matizar asimetrías geográficas extremas. Las planillas detalladas por aglomerados urbanos ponen de manifiesto que el deterioro fue sensiblemente más riguroso en el interior del país, alcanzando su mayor nivel de afectación en la Región Pampeana, donde la desocupación promedio escaló al 9,7%.
Dentro de ese corredor industrial y agrícola, la provincia de Santa Fe mostró un deterioro acelerado, pulverizando los indicadores positivos anotados a finales del ejercicio anterior.
El Gran Rosario: el aglomerado con mayor desocupación del país
El indicador para el Gran Rosario encendió las alertas en los tableros económicos y sociales. El desempleo en este nodo agroindustrial, portuario y manufacturero trepó al 11,5%, posicionándose como el registro más alto entre los 31 aglomerados medidos por la EPH a nivel nacional.
Tasa de Desocupación en el Gran Rosario: Pasó del 8,2% en el trimestre anterior al 11,5% actual.
Impacto en el número de personas: En apenas tres meses, la cantidad de desempleados pasó de 58 mil a 83 mil en el área metropolitana. Se destruyeron o no absorbieron 25 mil empleos en el nodo rosarino.
Contracción neta de ocupados: La población ocupada cayó de 651 mil a 641 mil trabajadores, aun cuando la fuerza laboral (PEA) creció de 709 mil a 724 mil personas impulsadas por la necesidad de generar ingresos adicionales en los hogares.


























