Ayer cumpliste 66 años, hablo en presente porque desde donde quieras que estés, estás presente en cada uno de nosotros, tus soldados maradonianos. Ese ejército que sin quererlo, o tal vez queriendo, creaste para que te defendamos por el resto de nuestras vidas.
Con tus mil y una contradicciones somos muchos a los que nos modificaste la vida, a los que nos hiciste muy felices con cada gambeta, con cada gol, con cada frase ocurrente.
Pero este texto no tiene intenciones de mimo colectivo. Esto es absolutamente un texto personal que me costo seis años poder escribir, poder expresar, poder plasmar en un texto el amor interminable que siento por vos.
Tuve la dicha de haberte visto como futbolista en casi toda tu carrera. Un fanático del fútbol, de River y de Maradona. Pero vos lograste algo muy difícil y que sólo los elegidos logran. Te disfrute hasta con la camiseta de Boca puesta.
Cuando te ponías la celeste y blanca me educaste. Me enseñaste que no hay nada más hermoso que esos colores y que se defendían con el alma y el corazón. Los goles a los ingleses en el 86, tu intempestiva reacción a los insultos de los italianos en el 90, tu increíble corrida en un pie contra Brasil en ese mismo mundial, tu grito contra la cámara después de hacer un golazo en el 94, tu llanto cuando la FIFA te cortó las piernas, y podría seguir horas marcando momentos tuyos que me marcaron la vida.
No hay recuerdo de mi infancia en la cual no aparezcas hasta de fondo, porque eso fue lo que hiciste en mi vida. La atravesaste completamente y no hay día en el que no te me cruces aunque sea un segundo por la cabeza.
Sabes lo lindo que fue volver a ganarle a los ingleses en el mundial gordo?. Sabes lo que fue vivir 90 minutos de nervios, frustación, intensidad, alegría y desenfreno final que nos regaló tu heredero? Hubiera dado lo que no tengo porque puedas vivirlo. Se lo feliz que hubieras sido porque no hay nadie en este mundo que quisiera y respetára la albiceleste como vos. Igual con lo de Qatar, vos te merecías vivirlo porque luchaste como nadie para que eso volviera a suceder.
Esas cosas de la vida y el destino no lo permitieron pero se que desde algún lugar la disfrutaste a tu manera, con intensidad como eras vos. Y mira si nos habrás enseñado bien a todos de que iba la cosa que una simple bandera hecha con una sábana fue el signo maradoniano más claro en esta historia.
Es dificíl acostumbrarse a que no estés. Pero también sé que hoy estás acompañado de las dos personas que te dieron la vida y que extrañabas mucho, mándale saludos a La Tota y a Don Diego y contáles que acá hay muchos que te seguimos amando hasta el fin de nuestras vidas.
Hay muchos otros que sólo cuentan las malas tuyas, que se cuelgan la bandera de la moral juzgándote como ser humano y ni siquiera en eso te llegan a los talones. Tal vez no entienden que ser y parecer no es lo mismo. Vos eras, no parecías. Vos tenías mil cosas malas que muchos era lo único que querían mostrar pero tenías otras mil tan buenas que te hacían un ser único y ellos elegían y eligen no mostrar.
Para todos esos estoy y estamos nosotros, tus soldados. Ese ejército sin armas, solo con el amor interminable de su comandante que con su zurda y una pelota conquistó el mundo. También los conquistó a ellos pero se hacen los boludos.
Y acá estoy Diego honrándote, agradeciendo haberte vivivo, disfrutado y defendiendote porque es lo que a lo largo de tu vida nos enseñaste.
Felices 66 Diego Armando Maradona ojalá estes gambeteando ángeles y demonios donde quiera que estés porque eso era lo que más disfrutabas hacer y fue lo que hizo que este País te ame hasta el fin de nuestras vidas.
Te quiero, te extraño todos los días y prometo defender tu memoria por siempre, es lo mínimo que puedo hacer para intentar devolverte un poquitito de toda la felicidad que me regalaste.
PD: Eternamente gracias Barrilete Cósmico!!!!!!!


























