Un reporte del banco UBS destaca los avances fiscales del oficialismo, pero advierte que el deterioro del empleo y el salario erosionará el apoyo electoral.
Del combate a la inflación al agotamiento del bolsillo
El gigantesco proceso de reorganización macroeconómica encabezado por el gobierno de Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, ingresó en una fase donde los equilibrios financieros comienzan a chocar frontalmente con la paciencia social. Un exhaustivo estudio publicado por el gigante bancario suizo UBS advierte sobre el costo político que representa la «licuación» prolongada de los ingresos reales y la consecuente fragilidad de la dinámica laboral.
Según el análisis de la entidad helvética, el Poder Ejecutivo logró alejar a la Argentina de la amenaza de una hiperinflación mediante una severa consolidación fiscal, la contracción monetaria y la estabilidad cambiaria. No obstante, los analistas internacionales señalan un viraje en el humor social: despejada la urgencia inflacionaria como primera prioridad, las preocupaciones ciudadanas migran de manera acelerada hacia el desempleo, el nivel de ingresos y la creciente incertidumbre en los hogares.
| Indicador Económico y Social | Situación y Tendencia Evaluada |
| Poder de Compra | Más del 80% percibe que su ingreso no logra empatar el costo de vida. |
| Mercado de Trabajo | Tasa de desocupación en torno al 7,9%, su punto más elevado desde el cambio de gestión. |
| Clima Social | Más del 57% de los encuestados manifiesta una perspectiva pesimista a nivel nacional. |
| Endeudamiento Familiar | Incremento histórico de la morosidad por consumo corriente de bienes básicos. |
Transformación del mapa de demandas y el factor electoral
El documento de UBS pone de manifiesto un axioma histórico de la política económica argentina: el margen de tolerancia social a la austeridad es acotado. La sociedad civil puede validar costos de entrada frente a un diagnósticos de crisis extrema, pero exige resultados palpables en el bienestar diario a medida que el tiempo transcurre.
Estudios privados de opinión pública como los de la consultora Zentrix coinciden con el diagnóstico de la banca helvética: cerca de un 81,8% de la población percibe que sus haberes mensuales pierden la carrera contra los precios, mientras que el temor a la pérdida del puesto de trabajo supera ampliamente a la preocupación por la inflación en los centros urbanos más densamente poblados del país.
«El costo político de la austeridad aumenta de manera exponencial con el tiempo. El freno a la suba de precios no asegura por sí solo un respaldo en las urnas sin la consolidación del ingreso familiar.»
— Informe Global de Estrategia, UBS
Impacto en la actividad productiva y el consumo masivo
La contracción del poder adquisitivo repercute en los principales motores del consumo interno. La caída de ventas en comercios minoristas, sumada a la retracción de la actividad en sectores industriales de consumo masivo, expone la debilidad de la recuperación. El sobreendeudamiento de las familias para saldar gastos cotidianos y servicios públicos tensiona el entramado socioeconómico nacional.
El informe concluye que el futuro del esquema económico y la gobernabilidad dependerán de la capacidad oficial para virar desde la fase de estabilización hacia una etapa genuina de creación de empleo formal y recomposición del salario real. Sin esa transición exitosa, el capital político obtenido en las urnas sufrirá un desgaste decisivo en los próximos compromisos electorales.
De la redacción de AFEN


























