La expensa porteña promedio subió $17.615 en un mes y superó en tres puntos al IPC, aunque en doce meses sigue por debajo.
Un salto de tres puntos por encima de los precios
Septiembre dejó una señal incómoda para propietarios e inquilinos porteños. Según el relevamiento de ConsorcioAbierto, que procesa información de unos 17.000 consorcios, la expensa promedio en la Ciudad de Buenos Aires pasó de $362.159 en agosto a $379.774 en septiembre. Es una suba de 4,9% mensual, equivalente a $17.615 adicionales para el departamento promedio. En el mismo mes, el Índice de Precios al Consumidor del INDEC marcó 1,9%, de modo que el costo de los edificios avanzó tres puntos porcentuales más que el nivel general de precios, a un ritmo 2,6 veces superior.
Lo que dicen los doce meses
El dato mensual convive con un cuadro anual menos alarmante. Frente a los $295.368 de septiembre de 2025, la expensa actual implica una suba interanual de 28,6%, es decir, $84.406 más. La inflación de los últimos doce meses fue de 33,4%, de modo que, medido en el año, el costo de los consorcios todavía se ubica casi cinco puntos por debajo de los precios.
La comparación con el año pasado ayuda a leer el fenómeno. En septiembre de 2025, las expensas porteñas acumulaban un alza interanual de 41,7%, muy por encima del 31,8% que marcaba la inflación en ese momento. Desde entonces, el gasto de los edificios fue perdiendo velocidad frente al IPC, y el salto de este mes puede interpretarse, al menos en parte, como un reacomodamiento de ese rezago, aunque el relevamiento no lo plantea de ese modo.
Qué pesa en la factura
La estructura del gasto explica por qué la expensa es tan sensible a la coyuntura. En la Ciudad, el 31% corresponde a sueldos y cargas del personal, el 28% a operación y mantenimiento, el 16% a servicios públicos, el 13% a costos administrativos, bancarios e impositivos y el 10% a mantenimiento extraordinario y obras. Los edificios chicos, de hasta 50 unidades, cargan más con los salarios. En los de más de 200 unidades el peso del personal baja y crece el de la operación, mientras los costos fijos, como honorarios y seguros, se reparten entre más propietarios.
El informe no detalla qué rubro motorizó el salto de septiembre. En materia salarial, el acuerdo entre Fateryh y el SUTERH para el trimestre julio-septiembre contempló aumentos de 2% en julio y 1,9% en agosto, más sumas fijas de $25.000 mensuales. Para septiembre quedó solo la suma fija, sin porcentaje adicional. Por eso los sueldos, que ya habían tenido su ajuste porcentual en los dos meses previos, parecen explicar apenas una parte del movimiento, y cabe suponer que otros rubros también empujaron.
La presión sobre el costo de vivir en la Ciudad
El indicador local confirma el cuadro. El IPCBA registró 1,8% en septiembre, frente a 1,7% en agosto, con 32,9% en doce meses y 23,7% en lo que va de 2026. El capítulo que más empujó fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 2,3% y un aporte de 0,47 puntos al índice, algo que los datos publicados por la Ciudad vinculan con mayores expensas y alquileres. Para quien alquila, la expensa se suma a un canon que también sube, de modo que habitar la Ciudad se encarece por dos vías al mismo tiempo.
Morosidad y comparación con el resto del país
La mora se mantiene contenida. El 15% de las unidades porteñas registra deuda de expensas, frente al 16% en la provincia de Buenos Aires, y el relevamiento indica que esa tendencia se sostuvo a lo largo de 2026. Un año atrás, el porcentaje era de 17%. Fuera de la Ciudad, los aumentos mensuales fueron menores: 0,9% en la Provincia, con un promedio de $184.214; 1,7% en Córdoba, con $152.112; 2,5% en Santa Fe, con $150.555; y 2,7% en Entre Ríos, donde el promedio de $85.000 es el más bajo de los distritos relevados. En términos interanuales, el rango va de 17,4% en Córdoba a 31,7% en Entre Ríos.
Qué se viene
Albano Laiuppa, director de ConsorcioAbierto, sostiene que el desafío de los edificios dejó de ser reaccionar a la inflación para pasar a administrar organizaciones cada vez más complejas. El informe propone como señales de un consorcio sano expensas previsibles, costos fijos controlados, seguimiento sistemático de la morosidad, menor peso de los gastos extraordinarios y rubros claros y comparables en el tiempo.
Hacia adelante, el interrogante es si septiembre fue un pico puntual o el inicio de una recomposición. Con una inflación porteña que se aceleró levemente, salarios que siguen representando casi un tercio del gasto y un 10% destinado a obras, los administradores tendrán poco margen para absorber nuevos aumentos sin trasladarlos a los propietarios. El dato de octubre dirá si la expensa vuelve a alinearse con los precios o si el atraso acumulado sigue cobrándose de a saltos.
De la Redaccion AFEN


























