El joven italiano ganó el GP de Japón 2026 tras una carrera brillante y se afianza como líder del campeonato. Estrategia, talento y sangre fría en un circuito histórico.
En el legendario Circuito de Suzuka, donde la Fórmula 1 suele marcar destinos, apareció una certeza: Kimi Antonelli ya dejó de ser promesa.
El Gran Premio de Japón 2026 tuvo de todo. Sorpresa en la largada, estrategia clave, un Safety Car determinante y un final con autoridad. Y en el centro de la escena, el pibe de Mercedes, que dio otro golpe sobre la mesa.
Antonelli, que había largado desde la pole, perdió varias posiciones en los primeros metros y cayó en el clasificador. Todo indicaba que la carrera se le complicaba. Pero Suzuka no perdona… ni tampoco regala nada.
Adelante, Oscar Piastri aprovechaba el caos inicial para ponerse líder, seguido de cerca por George Russell. Parecía que la pelea iba a estar entre ellos.
Hasta que llegó el quiebre.
El accidente de Oliver Bearman obligó a la salida del Safety Car, y ahí Mercedes jugó su carta ganadora. Parada perfecta, timing ideal y Antonelli otra vez en carrera.
En la relanzada, el italiano fue implacable. Ritmo alto, cero errores y una determinación que no condice con su edad. Uno por uno fue dejando atrás a sus rivales hasta recuperar la punta.
Después, no miró más para atrás.
Victoria contundente tras 53 vueltas, segunda consecutiva, y un mensaje claro para todo el paddock: el campeonato tiene nuevo dueño en potencia.
Detrás, Piastri sostuvo un sólido segundo lugar para McLaren, mientras que Charles Leclerc completó el podio para Ferrari, aguantando la presión en el cierre.
Más atrás quedaron Russell, Lando Norris y un discreto Max Verstappen, que nunca logró meterse en la pelea grande.
Para Franco Colapinto, el fin de semana en Japón fue cuesta arriba de principio a fin.
El argentino, que había largado 15°, no logró encontrar ritmo con su Alpine y terminó 16°, lejos de la zona de puntos y también de su compañero Pierre Gasly, que sí logró meterse entre los diez mejores.
En carrera mostró dos caras: un inicio en el que pudo avanzar posiciones y meterse en la pelea del pelotón medio, y una segunda mitad en la que quedó condicionado por el Safety Car y la falta de ritmo del auto.
Incluso, la neutralización terminó jugando en su contra en lo estratégico, alejándolo definitivamente de cualquier chance de sumar.
Fue, en definitiva, un fin de semana complicado para el argentino en Suzuka, donde nunca terminó de sentirse cómodo con el auto.
Suzuka habló. Y lo que dijo es fuerte: hay cambio de era.
Antonelli no solo gana… también impone respeto. Y mientras tanto, Colapinto sigue sumando experiencia en una Fórmula 1 cada vez más exigente.
Santiago Sosa Bilbao- AFEN


























