Cuando el cuerpo dice lo que las palabras no alcanzan
Por JFA
Hay obras que no se explican: se experimentan. Apocalipsync, el unipersonal del actor y performer Luciano Rosso, es una de ellas. Una propuesta escénica impactante que toma como punto de partida la pandemia para desplegar, desde el cuerpo, todo aquello que atravesó la mente y la emocionalidad colectiva en ese tiempo de encierro, incertidumbre y transformación.
Desde el inicio, la obra deja en claro que el lenguaje principal no será la palabra. Aquí, el cuerpo es protagonista absoluto. A través de una destreza corporal extraordinaria y un uso preciso del doblaje, Rosso encarna múltiples personajes sin pronunciar una sola línea hablada. El resultado es hipnótico: cada gesto, cada transición y cada transformación están ejecutados con una precisión que evidencia horas y horas de ensayo.
La escenografía —limpia, sobria, minuciosamente pensada— acompaña sin distraer. Nada sobra. Todo está al servicio de una dramaturgia física que avanza de forma rítmica y casi risonómica: la obra se transforma, crece, se expande, y con ella crece también la experiencia del espectador.
Apocalipsync no busca explicar la pandemia, sino hacerla sentir. Hay humor, incomodidad, humanidad y una profunda conexión emocional que se construye sin subrayados ni golpes bajos. Lo técnico es impecable, pero nunca frío: la precisión está siempre al servicio de lo sensible.
Rosso confirma aquí algo esencial: cuando el cuerpo está entrenado, disponible y consciente, puede convertirse en un instrumento narrativo total. Un artista con todas las letras, que sostiene solo el escenario y logra que el silencio hable más fuerte que cualquier texto.
Una obra potente, original y profundamente humana, que no se ve: se atraviesa. Y que, una vez terminada, sigue resonando.
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